«Robin Hood, 1973».
Una auténtica cinta «medieval»

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Puede que a simple vista esta obra de animación realizada por la factoría Disney en la década de los setenta pueda parecer otra versión más de las taquilleras cintas de Robin de los Bosques, siendo en este caso una cinta animada para el público infantil. Pero no debemos dejarnos llevar por las simples apariencias, ya que este largometraje esconde mucho más de lo que a priori puede parecernos, siendo una obra que recoge un fuerte simbolismo «medieval», además de estar basada en la leyenda «medieval» del arquetipo de héroe que la bautiza.

 

En primer lugar debemos de situar la historia narrada en esta cinta en su tiempo y en su espacio. Esta transcurre en la Inglaterra de fines del siglo XIII durante los primeros años del Juan I de Plantagenet, apodado por la historiografía como Juan sin Tierra. En la cinta aparece como rey regente por la ausencia de su hermano Ricardo Corazón de León que ha demorado su regreso de las Cruzadas (La Tercera Cruzada). Durante este tiempo el rey Juan I se ha dedicado a gobernar de forma inepta y está explotando los recursos del reino, y por supuesto a sus súbditos, siendo aquí donde encaja la figura de Robin Hood. En la historia aparece como un justiciero en defensa del pueblo desprotegido por la ausencia del verdadero rey, que sí se preocupa por su pueblo. No nos corresponde en este artículo discutir la historicidad de Robin Hood en esta cinta o fuera de ella, ya que este es un tema que ha sido tratado por varios especialistas y la mayoría están de acuerdo en que la figura de Robin es el reflejo tanto de varios nobles autoproscriptos, como de bandidos y campesinos que decidieron adentrarse en el bosque en busca de una nueva forma de vida lejos de la sociedad feudal. Por otra parte, la elección de que esta historia transcurra en tiempos de Juan I no es casual, ya que sus escasos años de reinado estuvieron cargados de sublevaciones por parte de sus vasallos nobles, aunque algunos autores han enmarcado al héroe en tiempos de Eduardo II de Inglaterra (por el año 1322).

 

Las fuentes sobre la leyenda de este «héroe» pueden rastrearse desde finales de la Edad Media. La primera mención manuscrita de Robin Hood se encuentra en «Pedro el Labrador» (Piers Plowman) de William Langland en 1377, donde el sacerdote Sloth declara: «Conozco las rimas de Robin Hood». Años más tarde, el cronista escocés Juan de Fordun escribe que de los personajes de baladas, Robin Hood «es el que más me gusta». Al comienzo del siglo XVI, cuando se imprimen numerosas baladas, Robin aparece en ellas como un caballero (gentleman), nombre dado en esta época a los comerciantes o granjeros independientes. Será hacia fines del siglo XVI cuando adquiere un título de nobleza y toma el nombre de «Robin de Locksley», o «Robert Fitz Ooth, conde de Huntington». La asociación romántica con Marian (o Marión, a veces también llamada Matilde) data de este período. Finalmente, en el siglo XIX será cuando Robin Hood pase a ser un rebelde sajón que combate a los señores normandos y aparece en «Ivanhoe», el famoso Bestseller  de Walter Scott de 1820.

 

Tras esta breve y necesaria introducción, entramos en la cuestión que interesa en este artículo, no es otra que el simbolismo antropomorfo de tinte medieval de los personajes en esta cinta, ya que estos no son solo son un instrumento para conectar con el público infantil. Todas estas figuras se encuentran estudiadas y bien documentas por las obras del Bestiario medieval, pero no solo esconde este interés, siendo los personajes de la cinta reflejo de la obra literaria conocida como El Roman de Renard.

 

El Roman de Renard es una epopeya animal creada hacia 1176 por el francés Pierre de Saint-Cloud y protagonizada por el zorro Renard, en la que la lucha entre la burguesía y el feudalismo y la crítica clerical hallan su mejor expresión literaria. En la época en la que fueron redactados los textos que componen el Roman de Renard, tuvo tal importancia que la palabra francesa utilizada para zorro era «goupil», del latín «vulpecula». Sin embargo, para los granjeros, la sola mención de la palabra zorro traía la mala suerte. Así, para evitar nombrarlo y como consecuencia de la popularidad de las historias de Renard, empezó a utilizarse «renard» como un eufemismo, hasta el punto que en la actualidad «renard» es la palabra utilizada para designar al zorro, mientras que la original, «goupil» es de uso dialectal o arcaico.

La  inspiración de la figura del personaje de Robin Hood en esta cinta en el zorro Renard es indudable. Robin Hood muestra una gran facilidad para disfrazarse y realizar sus pillerías, al igual que hace Renard en todas sus epopeyas.  Otro personaje sería Ysengrin, el lobo salvaje y cruel y eterno enemigo de Renard, y siempre engañado por este, el cual es reconocido en el Sheriff de Nottingham, también imaginado como un lobo en la cinta; Brun, el oso pardo (por el color de su vestimenta), es el obispo de la corte y aparece como un animal grande y gordo, cualidades que Renard suele usar para jugarle malas pasadas, y el cual es reflejado en Little John (no olvidemos que según algunas versiones el compañero de Robin era un cura renegado). Otro personaje reflejado sería Grimbert, el tejón, primo y defensor de Renard, Grimbert (epónimo de Fulbert, el canónigo), y al igual que en la cinta el tejón es el hombre de Dios, fray Ricardo. Y por último, queremos destacar al rey de los animales, el león. Este no es solo el soberano en la corte de Renard, ya que este animal fue el rey de todo el Bestiario medieval. En el caso de esta cita aparecen dos leones: uno el príncipe Juan y el otro el rey Ricardo, los dos representados bajo la figura del león muestran la simbología polisémica de este animal (el león cobarde y el león bravo)

 

 

«Comencemos hablando de león, rey de las fieras y de los animales. Jacob, al bendecir a Judá, le dijo: Cachorro de león, Judá, hijo de mis entrañas […] ».

 

El Fisiólogo atribuido a san Epifanio. Capítulo 1.

 

«La valentía del león es más bien supuesta, ya que el león huye ante el ruido de un carro, ante el fuego o al escuchar un gallo; teme también al escorpión y al veneno de la serpiente […] ».

 

San Ambrosio. Hexaemeron, 6,-37

 

En resumen podemos decir que Wolfgang Reitherman -director de la cinta-, una vez más demostró que es posible coordinar el imaginario medieval con el contemporáneo, logrando realizar una obra de gran atractivo para todos los públicos.

 

 

Bibliografía:

 

-FIGUERO LORENZANA, A.: El “Roman de Renart” y la sociedad de su época: resumen de tesis de doctorado. Universidad de Santiago de Compostela, Santiago de Compostela. 1979.

 

                                               -El Roman de Renart: documento crítico de la sociedad medieval. Universidad de Santiago de Compostela, Santiago de Compostela, 1982.

 

-GARCÍA GARCÍA, F. A.: “El león”, Revista Digital de Iconografía Medieval, vol. I, nº 2, pp. 33-46, 2009.

 

-VALDÉS MIYARES, R.: Baladas de Robin Hood. Madrid, Akal, 2009.

 

-VARTY, K.: Reynard the Fox. A Study of the Fox in Medieval English Art. Leicester University Press, Leicester, 1967.

Adriana Gallardo Luque

Publicado originalmente por

¡Esto es un lío medieval!

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