Avatares de la "empresa andaluza"

de Fernando III

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En este artículo dejaremos a un lado la vida privada del rey santo para interesarnos por su "Aventura por Andalucía". En primer lugar debemos señalar que el inicio de "la empresa andaluza" fue gracias a la llamada que recibe el rey santo por parte del emir de Baeza. Este último se había quedado sin apoyos de esféra islamista, no quedándole otra alternativa que el tener que entrar en conversaciones con Fernando III. Por el contrario, si nos acercamos a lo que nos dice la “Crónica Latina” (fuente de gran subjetividad), la toma de contacto entre el reyezuelo de Baeza y san Fernando, vendría por única iniciativa del cristiano. Con todo sabemos que juntos participaron en los ataques a Quesada y a Jaén, e hicieron frente a un nuevo ataque califal sobre Baeza, que fue atajado a cinco millas de la ciudad. El baezano a cambio de esta ayuda, cedió algunas plazas territoriales al cristiano, como Salvatierra, Burgalimar o Capilla y este último le proporcionó al baezano los recursos para atacar Sevilla y llevar a cabo su venganza para con los "suyos". De esta forma partió al-Bayyasi (el baezano) en 1225 desde Córdoba con un poderoso ejército con el que asedió la ciudad de Sevilla y se adueñó de todas las fortalezas del Aljarafe sevillano, obligando al califa al-Adil a huir cruzando el Estrecho de Gibraltar. Satisfecho por sus nuevas conquistas y su gran influencia, al-Bayyasi se retiró a Córdoba. Allí, una revuelta popular provocada por su amistad con los cristianos lo obligó a dejar la ciudad y a buscar refugio en el castillo de Almodóvar del Río, donde subiendo la cuesta del Alcázar fue asesinado a manos de su visir Ibn Yaburak.     

 

Volviendo a los pasos de Fernando III (situado en esos momentos por la Vega de Granada, realizando este campañas en busca de botín, que no de conquista), al enterarse de la muerte de el baezano, Fernando tiene la escusa perfecta para continuar con sus esfuerzos de expansión, ya no ahora debe a ningún pacto,el rey podía seguir con su avance, tomando Baeza en 1227. En los años que continúan al 1227, se acentúa la descomposición del poder Almohade y Fernando III comienza a conquistar territorios de la frontera sur (Garcier, Jódar, Saniote).

 

Los problemas vinieron con Ibn Hud, caudillo de Murcia. Llegando este a ser reconocido en las ciudades de Sevilla, de Jaén, de Almería y por supuesto de Murcia. En 1229 este caudillo controlaba prácticamente todo Al-andalus (por parte de los leoneses recibe alguna derrota, como la toma de la ciudad de Cáceres). Con la muerte del Rey de León, Alfonso IX surge un gran problema sucesorio al que Fernando III debe acudir. El testamento de su padre deja como herederas a sus dos hermanastras, no obstante, la madre del rey santo, doña Berenguela de Castilla interviene y le será concedida la Corona de León. Tras un breve paréntesis en sus avances en la frontera a causa de la sucesión al trono leonés, Fernando terminará por llevar la corona de ambos reinos. El papel de su madre, la reina Berenguela es evidente, por desventura en la crónica de Lucas de Tuy vemos como se pasan por alto todas estas turbulencias sucesorias, posiblemente esto se debe a la buena relación del cronista con la familia real, reflejado aquí uno de los problemas de la cronística de la época.

 

El Arzobispo de Toledo, Rodrigo Jiménez de Rada continúa con los ataques frente a los musulmanes, conquista Quesada, Tíscar, Cazorla, y más plazas, motivo por el que se le concederá el título de “Adelantado de Cazorla” territorio que pasa al poder del arzobispado de Toledo. Todo esto a la par de la caída del murciano (Ibn Hud), pero con la proclamación del reyezuelo de Arjona como independiente (1232), ocupando en 1233 la ciudad de Jaén. En este marco, Sevilla rechaza el poder del murciano, mientrás en Niebla aparece otro caudillo independiente, Ibn Mahfor.

 

Continuando con esta andanza entramos en el capítulo de la toma de la ciudad de Córdoba. Fernando se encontraba con sus tropas en Benavente a mediados de enero de 1236 cuando llegó un correo del Sur que le informó de que la Axerquía de Córdoba (un barrio oriental amurallado de la ciudad), había sido tomada por un puñado de hombres y que estos pedían refuerzos para completar la toma de la Medina, también amurallada, donde se encontraban el Alcázar y la Mezquita Mayor. El rey santo partió inmediatamente hacía Córdoba, que no se rindió hasta el 29 de junio de 1236. Para la conquista de Córdoba tomamos la versión de la "Crónica Latina", situando a su autor como un testigo presencial de los hechos. Esta habla de las largas conversaciones que se mantuvieron con los caudillos de la ciudad y de cómo el poder musulmán rechazo un primer pacto. Desde el momento en el que se consagra esta ciudad, Fernando III pretende su repoblación inmediata, considerándolo primordial para hacer efectiva esta conquista, se muestra como los primeros pobladores fueron de la zona toledana, reflejado este hecho en la adopción del “Fuero Juzgo” o toledano, no obstante se afirma que este primer intento de repoblación tuvo poco éxito, achacado a que la mayoría de los cristianos castellanos no pretendían la instalación en esta tierra. Otro gran avance en esta empresa, fue la toma por Pacto, que no por conquista de la ciudad de Jaén. La entrada en Jaén se producirá el día de la honomástica de santa Catalina (1246). Este fue un Pacto muy detallado en la documentación de la época, en este al –Ahmar pasa a ser vasallo de castellano-leonés y al-Ahmar quedará en Granada en calidad de “feudo otorgado”. 

Llegando al capítulo de la toma de Sevilla. Sabemos que la ciudad fue cercada (según la Primera Crónica General), la toma del Castillo de Triana fue elemental para control de la ciudad, ya que con con este punto se podía controlar el río. Según la Primera Crónica General se narra el intento por parte de la ciudad de rechazar las tropas castellanas. La defensa de la ciudad lanzó contra las naves de Castilla una enorme balsa o alamadía que iba de orilla a orilla del río cargada de ollas y tinajas llenas de fuego gregiesco o fuego de alquitran (estopa impregnada de resina pez). A pesar de este contraataque, esto no fue suficiente para cesar el avance de las tropas fluviales al mando del experimentado Bonifaz, logrando éstas abrir una entrada para la toma de la ciudad.

 

La capitulación de esta última ciudad fue larga y penosa, según las palabras del historiador Ibn Idari: “muchos murieron de hambre hasta llegar a un acuerdo", otro argumento interesane, trata del permiso que se concede a algunos caudillos sobre la conservación de diferentes puntos, como la plaza de Sanlúcar la Mayor, la del Aznalfarache y la de Niebla, manteniéndose estos caudiillos en sus ciudades. Esta información solo consta en la Crónica General, no constando en la documentación de la época, otro ejemplo más que ayuda a comprender la dificultad de estudio de este periodo. Gran importancia se atribuye al infante don Alfonso en lo referente a la ciudad de Sevilla. Según la Crónica de Burgo de don Gonzalo de Hinojosa, don Alfonso se enteró de que los moros querían derribar la Mezquita Mayor y su Alminar, hecho que rechazó el infante con amenazas de muerte, el profesor Manuel González piensa que esta historia es posiblemente apócrifa, "pero refleja a las mil maravillas la admiración y el aprecio del infante don Alfonso por el arte y la civilización islámica en general, y por Sevilla en particular". El fin de las conversaciones sería el 23 de noviembre de 1248, día de san Clemente (es reseñable la importancia de estas fechas, estratégicamente fijadas para crear un gran escenario simbólico de conquista), la masiva evacuación de la ciudad se encuentra desarrollada en la Crónica General.

 

Las consecuencias de esta conquista fueron inmediatas. Por un lado los intereses de la nobleza, la cual  quería continuar avanzando, mientras que el rey quería detenerse para poder realizar el reparto y la repoblación de la ciudad. En este punto tenemos una fuente importante que no debe pasar por alto, se trata de un documento de carácter epistolar escrito por el propio infante don Alfonso. Este nos nuestra el episodio de la reunión de Cortes que tiene el rey don Fernando con sus nobles, donde  presenta la propuesta de don Alfonso. El infante pretende donaciones de tierras y otros bienes inmuebles a la nobleza y que otros miembros de la familia real tuviesen la condición de feudos, lo que implica la obligación de los beneficiarios de prestar vasallaje, por otro lado otros pensaban que los títulos de donadíos debían realizarse a título gracioso. Siendo un buen ejemplo de encuentro entre los intereses del rey y los intereses de sus nobles, disputas que perduran hasta el reinado de Alfonso X, en voz de su propio hermano menor Enrique.

       

La gran preocupación del rey hasta su muerte fue la organización de la ciudad de Sevilla, ya que esta se encontraba desorganizada y despoblada. La importancia que estos hechos tuvieron para el rey, se muestran en la "Historia del juglar". Cuenta la leyenda que un juglar, gallego o portugués, llamado Palha o Paja invitó al rey a cenar en lo alto de la torre de la Mezquita Mayor e hizo ver como la ciudad prácticamente estaba despoblada, siendo esta historia popular un espejo de la perpetua preocupación del monarca por la repoblación de sus nuevas plazas.

         

           

 

Bibliografía:

 

-GONZÁLEZ JIMÉNEZ, M.: Fernando III el Santo: el rey que marcó el destino de España. Fundación José Manuel Lara, 2006.

 

-GONZÁLEZ, J.: Reinado y diplomas de Fernando III. 3 v. Confederación Española de Cajas de Ahorros, 1983.

                            -Las conquistas de Fernando III en Andalucía. Editorial Maxtor Librería, 2006.

 

-ROMERO DE SOLÍS, P.: "El bufón, el sabio y el guerrero sobre la Giralda". Simbolismo y relaciones sociales en la Edad Media, Sevilla: Editorial Portada,1985.

Adriana Gallardo Luque

Publicado originalmente por

¡Esto es un lío medieval!

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